El ganador de Art of Italicus conocerá el American Bar del Hotel Savoy, uno de los mejores bares del mundo

El ganador de Art of Italicus conocerá el American Bar del Hotel Savoy, uno de los mejores bares del mundo

El año pasado este histórico bar fue declarado por primera vez, como el mejor del mundo en la prestigiosa lista de los 50 Best Bars

Pocos bares son un destino en sí mismos, y el American Bar del Savoy es uno de ellos. Inaugurado en 1893, dicen que Winston Churchill, un habitual, hasta guardaba su propio whisky allí, y son muchos los iconos del siglo XX, desde Marilyn Monroe a Frank Sinatra o Michael Caine, los que se dejaron caer por el lugar. No hay más que fijarse en las fotografías firmadas que cuelgan de las paredes del bar para dejarse impresionar por su historia.

El visitante informado no se sorprenderá al ver que uno de los bares con más solera del mundo no tiene entrada propia. Asimismo, dirá a sus acompañantes al acercase al lobby del hotel -desde el que se accede al bar-, que esa calle (Savoy Court) es la única de todo el país en la que se conduce por la derecha, como en el resto de Europa.

El Hotel Savoy está situado en el Strand, en el centro de Londres, muy cerca de Trafalgar Square y de Covent Garden. Cuando los clientes del hotel llegaban, tanto en carruajes como en automóviles, permitirles conducir por la derecha significaba que el chófer no tenía que rodear el coche para abrirles la puerta.

 

Una vez dentro del lobby del Savoy, el American Bar está situado a mano izquierda y allí lleva desde 1904. Hay que subir unas escaleras –también hay acceso para personas con movilidad reducida- y allí nos recibirá el atento personal vistiendo la clásica y muy reconocible chaqueta blanca. El estilo art déco de los interiores hacen pensar en los tiempos de Harry Craddock, posiblemente el jefe de bartenders más famoso del American Bar, tanto que hasta tiene su propia estatua de cera en el Madame Tussauds.

Él es autor del Savoy Cocktail Book, un libro publicado en 1930 que sigue considerándose la biblia de los bartenders y continúa reeditándose a día de hoy. Asimismo, se cree que Craddock, británico emigrado a Estados Unidos, fue el último en mezclar legalmente una bebida alcohólica en aquel país antes de la entrada en vigor de la Ley Seca en 1920, poco antes de que el reputado barman volviese a su país natal.

 

El menú del American Bar incluye algunas de las creaciones del legendario Craddock, pero si hay algo por lo que los críticos alaban este bar es por no dejarse intimidar por su propia historia y apostar por la innovación y el nuevo talento. Así Erik Lorincz, el décimo bartender jefe de la historia del American Bar, propone un menú que recorre el país de costa a costa en cinco secciones, empezando por el condado de Kent, el jardín de Inglaterra (The Garden of England) y acabando por Castle Rock, el emplazamiento del castillo de Edimburgo.

La preparación de los cócteles es un espectáculo de precisión delicioso. Los mixólogos parecen tener una elegancia innata que la chaqueta blanca –introducida por Harry Craddock-, el pelo engominado hacia atrás y el delicado espejo tras la barra realzan.

El jazz interpretado por el pianista (todos los días de seis de la tarde a cierre) añade encanto y elegancia a la sala y es un motivo más para visitar el bar. El servicio es excelente, como cabría esperar de un hotel como el Savoy, lo mismo pidas un cóctel que un agua con gas.

 

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