Ron Matusalem y el valor del servicio en la restauración
En un momento en el que la restauración evoluciona hacia modelos cada vez más experienciales, hay un elemento que sigue siendo clave, y a veces invisible, la sala.
Con El Arte de la Sala, en Ron Matusalem reforzamos nuestro compromiso con el sector, apostando por visibilizar el valor del oficio y contribuir a su evolución desde el conocimiento, la profesionalización y el diálogo.
Con esta premisa, hemos celebrado en Las Palmas de Gran Canaria un nuevo encuentro de El Arte de la Sala, una iniciativa que continúa consolidándose como un espacio de reflexión en torno al valor del servicio dentro del restaurante.
Tras nuestro paso por Alicante, la iniciativa ha reunido en el Hotel Santa Catalina a algunos de los principales referentes del sector —como Horcher, Saddle y Via Veneto— junto a cerca de un centenar de profesionales de la escena local, con presencia de casas como Aquarela, Casa Brito, El Novillo Precoz o Casa Romántica, para abordar cuestiones clave como la gestión del talento, la evolución del cliente o la necesidad de reforzar la formación en sala.
A lo largo de la jornada, compartimos una idea clara: la excelencia no se improvisa. Se construye desde la consistencia, la precisión y la capacidad de interpretar cada servicio como único.
La sala, entendida como un oficio vivo, es quien conecta todos los elementos de la experiencia: organiza, acompaña y transforma cada visita en algo memorable.
Además, Canarias se posiciona como un entorno especialmente relevante en esta conversación, no solo por su proyección gastronómica, sino por su arraigada cultura de hospitalidad y servicio.
Contando además con el apoyo de medios como Canarias7, La Provincia, GastroCanarias y Canarias Gourmet, que han contribuido a amplificar esta conversación dentro del sector.
Porque hay algo que permanece constante: la excelencia vive en el detalle, en el respeto por el oficio y en el valor del gesto bien hecho.



